62# Tridente de Neptuno

—Operación Tridente de Neptuno en marcha, señor —anunció a través de la radio—. ¿Reciben imágenes del dron?

—Afirmativo. Recuerden qu… tendrán …poyo aéreo, el Chinook intervendrá si es nec… …ario —contestó una voz entrecortada.

—Recibido. Cambio y corto —habló el oficial al mando mirando a su equipo. Paró la radio sin esperar respuesta y se levantó del banco—. En diez minutos llegaremos al objetivo —anunció mientras caminaba entre los marines—. Preparaos, hoy será un gran día, no podemos fallar.

Los soldados asintieron con energía y comenzaron a prepararse.

Sobrevolaban la ciudad de Abbottabad en medio de la noche, a parte del Chinook, dos Black Hawk se habían adentrado en territorio pakistaní, con el único objetivo de acabar con Osama Bin Laden, cuyo nombre en clave en esta misión era: Gerónimo.

—Cinco minutos. El equipo Bravo está en posición a la espera de nuestra señ…

Una pequeña explosión en uno de los motores sobresaltó al comando. El helicóptero hizo una maniobra violenta y comenzó a perder altura. El oficial se giró y miró al piloto.

—¡Hemos perdido un motor! —gritó—. ¡No podré mantenerlo en el aire mucho tiempo! ¡Hay que buscar un lugar dónde aterrizar!

Tras oír aquello, el grupo de marines se levantó esperando órdenes de su oficial.

—¡Bajaremos en soga! —anunció a sus hombres—. ¡Ferguson aterriza lo más cerca posible de la mansión! —ordenó volviéndose al piloto.

El helicóptero se acercó con velocidad al objetivo y comenzó a descender. Los marines preparados, a la señal del oficial saltaron y descendieron hasta un patio cercano al objetivo. Una ráfaga de aire provocó un violento movimiento que hizo que el piloto perdiera el control del aparato, girando sobre sí mismo, y se estrellara a pocos metros de allí.

***

—¿Qué ha pasado? —preguntó el Presidente rompiendo el silencio que reinaba en la sala de operaciones—. ¿Han derribado un Black Hawk?

Las imágenes del dron mostraban una explosión no muy lejos del objetivo.

—¿Qué ha pasado? ¡Conteste! ¿Equipo Alfa? —habló Owen, el jefe de la operación—. Bravo, ¿me recibe?

—Aquí Brav… Le recibo —una voz entrecortada contestó.

—¿Puede informar de lo sucedido? Según las imágenes del dron, el equipo Alfa ha caído.

—El equipo Alf… nos informó de una e… …sión en uno de los …otores. Hemos cam… de planes. —La señal llegaba incompleta— … equipo Bravo está en tierra, dispersan… a … civiles que se h.. acercado tras la explos…

—¿Supervivientes?

—No sab… …os qu.. ha pa… …do.

***

—¡Colocaos las gafas de visión nocturna! —ordenó el oficial del equipo Alfa—. Mark, Tom acercaros al helicóptero y buscad a Ferguson, nos encontraremos en el interior.

Los dos marines asintieron y se separaron del grupo moviéndose con cautela, mientras los otros miraron a su oficial.

—La misión sigue adelante —dijo volviéndose hacia la mansión—. Ya sabrán de nuestra llegada, el tiempo corre en nuestra contra. ¡Vamos!

Habían descendido a un patio anexo a la mansión por lo que trataron de salir de allí y dirigirse al objetivo. Al llegar a la puerta encontraron el primer contratiempo.

—¡Cerrada! Hay que volarla —dijo frunciendo el ceño al ver que era la única opción.

—Dejármelo a mí —anunció uno de ellos acercándose desde detrás. Sacó del chaleco una masa arcillosa y la introdujo en la cerradura—. ¡Cubríos!

***

—¿Otra explosión? —habló Owen—. Equipo Bravo, ¿todo bien?

La estática no produjo sonido alguno y la sala permaneció en silencio cuando las imágenes del dron desaparecieron de la pantalla. El desconcierto se expandió entre todos.

—Hemos perdido toda comunicación con ellos —anunció Owen.

—¿Cómo qué hemos perdido la comunicación con ellos? —quiso saber el Presidente—. ¿Han destruido el dron?

***

Tras la explosión, el piloto y los dos marines que habían ido en su busca, alcanzaron al grupo cuando avanzaban con velocidad a través del callejón y rodeaban la mansión en busca de la entrada.

—Hemos visto al helicóptero del equipo Bravo sobrevolando la zona. ¿Tenemos señal de radio con ellos? —habló el piloto.

—Negativo. Estamos solos —contestó el oficial—. Pero esto no supone nada, hay que seguir con el plan. Vosotros cinco ir por la derecha, nosotros cuatro por allí —dijo volviéndose a los demás y señalando a la izquierda.

El grupo avanzó por el interior inspeccionando la zona. No encontraron resistencia en la primera planta por lo que se aproximaron a las escaleras. Con un par de gestos el oficial movilizó al equipo y cubrieron todas las posiciones.

—Hay luz ahí arriba —susurró uno de ellos.

—Disparad solo si es necesario —ordenó.

Mark se disponía a subir por la escalera cuando un hombre con barba rizada apareció disparando a ciegas. Con un hábil movimiento rodó hasta encontrar cobertura al tiempo que sus compañeros abrían fuego, y el sonido de los disparos retumbó por toda la casa.

—¿Hay civiles, señor?

—Probablemente encontremos a mujeres y niños entre su escolta. Extremad las precauciones —explicó con semblante serio—. Maniatad a los que no supongan una amenaza y acabad con el resto.

El sonido de más disparos y el grito de una mujer en la planta superior les obligaron a movilizarse, ascendieron por las escaleras y se encontraron con el cuerpo sin vida del hombre que segundos antes les había disparado junto a la escalera. Doblaron la esquina y se encontraron de cara con el equipo Bravo quien estuvo a punto de abrir fuego nada más verlos.

—¿Alfa? —habló el oficial del grupo de marines que les estaba apuntando.

—Afirmativo, Bravo. La primera planta está despejada —habló e indicó con un gesto a sus hombres que bajaran las armas. El oficial del equipo Bravo hizo lo mismo—. ¿Por dónde habéis entrado?

—Por la parte trasera, hemos accedido directamente a esta planta, y ya está despejada.

—Hemos escuchado gritos de mujeres, ¿las habéis visto?

—Una de ellas nos disparó y tuvimos que defendernos. Las otras están prisioneras en aquel cuarto de allí —anunció señalando una puerta al final del oscuro pasillo.

El piloto se agachó y observó al hombre que yacía en el suelo. Al voltearlo se sorprendió al reconocerlo.

—¡Abrar al-Kuwaiti!

—¿Cómo? —espetó el oficial—. ¿Estás seguro?

Ambos grupos de marines se acercaron al cuerpo para observarlo. Tras reconocerlo decidieron actuar rápido y acceder al tercer piso. Moviéndose con sigilo subieron y avanzaron lentamente por el pasillo. No encontraron a nadie y llegando a la última de las puertas, el sonido de un arma recargando les llamó la atención. El equipo Alfa se colocó en posición junto a la puerta y aguardaron el momento oportuno.

Pocos segundos después, una conversación acalorada estalló en el interior, la voz de un hombre hablando en árabe les sirvió como señal para actuar. Uno de los marines golpeó la puerta con el pie y se echó atrás, al tiempo que sus compañeros entraban en la habitación.

Se encontraron con un hombre delgado y con dos mujeres, una de ellas, armada con una AK-47. El primer marine que entró disparó a la pierna de la mujer en cuanto esta le apuntó con el rifle haciéndola caer, el segundo disparó en el pecho al hombre quien cayó al suelo bajo la atenta mirada de las mujeres. Los otros integrantes del grupo entraron y apuntaron a los presentes, el hombre desangrándose trató de alcanzar el rifle pero un disparó en la cabeza acabó con su vida.

Alertados por los disparos, el equipo Bravo se acercó e irrumpió en la sala.

—¿Todo bien, Alfa?

—Afirmativo. Hemos acabado con el objetivo —anunció con una sonrisa el oficial señalando el cuerpo.

—¡Lo conseguimos! —gritaron un par de marines al verlo.

—¡Recoged el cuerpo y abandonemos el lugar! Las autoridades pakistaníes no tardaran mucho en llegar —ordenó el oficial del equipo Bravo—. ¿Habéis destruido vuestro helicóptero?

—Negativo —contestó—. ¡Alfa! —espetó dirigiéndose a su equipo—. Hay que volver al patio y destruir el Balck Hawk para evitar que obtengan información sobre nuestra tecnología furtiva.

—Aquí Bravo. Solicito la ayuda del Chinook para evacuar al equipo Alfa —habló por un walkie-talkie.

El sonido de una estática dejó en vilo a los marines.

—Recibido. En siete minutos en el punto de extracción.

—¡Ya lo habéis oído chicos, tenemos siete minutos! —recordó el oficial.

El equipo Alfa salió de la habitación dirección al patio, bajó las escaleras y salió al exterior. El sonido de unas sirenas y las luces les advirtieron que las autoridades pakistaníes ya habían llegado, por lo que tuvieron que acelerar el paso.

Volvieron al patio ocultándose de los coches patrulla y se acercaron al maltrecho fuselaje donde colocaron varias cargas de C-4.

—¡Listo, señor!

Con un gesto de su oficial, abandonaron el patio y corrieron hasta el punto de extracción. Cuando estuvieron a una distancia prudencial, hicieron detonar el helicóptero volándolo en mil pedazos.

***

—¿Tenemos contacto con ellos? —preguntó impaciente el Presidente—. Hace veintiocho minutos perdimos la señal con…

Una voz procedente de la radio interrumpió su discurso.

—¡Aquí equipo Alfa! ¡Aqu… ..po Alfa!

—Le recibimos equipo Alfa. ¿Qué ha sucedido? —espetó Owen sorprendido.

—Por Dios y por el país… …ónimo, Geró…mo, Gerónimo. —anunció para alegría de los presentes.

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