115# Mujer lobo

(Continuación “Hombre lobo”)

Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Maggie cuando alzó la vista al cielo y contempló una gigantesca luna llena. Bill se percató de ello, abrazó a su mujer y decidieron marcharse a casa. Poco a poco, los habitantes del pueblo fueron alejándose de la hoguera pero Luke permaneció inmóvil ante ella.

—Puedes marcharte. —El alcalde se acercó a él—. Estos últimos días has tenido demasiado trabajo… Ya me encargo yo de apagarla.

—Tengo un mal presentimiento Arthur…

—¿Cómo?

—Esto no ha terminado. Observa a la gente. —Ambos miraron a los presentes—. Sus caras son el reflejo del miedo. No fui el único que vio dos tipos de mordeduras en el cuerpo del sacerdote.

—Morgan tenía varios mordiscos, pero eso no prueba que hubieran sido dos… Dos de esas cosas —sentenció.

—Espero equivocarme per las diferencias eran muy claras. El mordisco que recibió Kate fue mucho mayor que el que tenía James esta noche. Lo que está ardiendo en la hoguera bien puede ser un cachorro o una hembra.

—He hecho llamar a un cazador. Hay convocada una asamblea para mañana a primera hora y comprobaremos quien no aparece… —Se acercó a Luke y le colocó una mano en el hombro—. Vete a casa.

El enterrador asintió con la mirada y se marchó a paso lento.

La hoguera se consumió y Arthur apagó las ascuas con la ayuda de un cubo lleno de agua. Estaba solo en la plaza, se volteó y miró con atención, se sentía observado, y el silbar del viento entre las casas le inquietaba. Dejó el cubo en el suelo y se fue de allí sin dejar de vigilar cada uno de los rincones. Era extraño el silencio que sentía en aquellos momentos, el cual había estado ausente esos últimos días.

Al llegar a casa escuchó un ruido procedente de una de las habitaciones. Agarró un bastón que había junto a la entrada y caminó hasta su dormitorio. La luz estaba encendida y le pareció oír un gimoteo. Caminó de puntillas para no hacer ruido y asomó la cabeza por el umbral de la puerta alzando el bastón y preparándose para un posible ataque.

—Arthur —susurró Judy al verlo—, mi madre no está en casa…

Arthur bajó el bastón y lo lanzó a un lado.

—¿Qué dices? ¿Dónde puede estar?

—No lo sé, no la veo desde esta mañana en la votación… ¿Y si…?

—Y si, ¿qué?

—¿Y si mi madre era la criatura que nos acechaba por las noches? ¿Y si era una mujer lobo?

—Tonterías Judy —recriminó—. Ya viste como se movía esa bestia, y tu madre apenas podía caminar sola.

—Lo sé, pero…

—Anda ven aquí —dijo al tiempo que extendía los brazos para darle un abrazo.

***

Poco a poco la bruja abrió los ojos y recuperó la conciencia en la camilla del hospital. Los gritos alertaron a Lucy y a Nil quienes corrieron hasta la habitación para comprobar que estaba pasando.

—¡Tranquila! —comenzó diciendo la enfermera—. No se altere. Está en el hospital, hace un par de días se desmayó y has estado inconsciente desde entonces.

—¡Sé quién será el siguiente! —gritó ignorándola—. ¡Lo he visto en sueños!

Lucy observó primero a Nil y luego a la bruja.

—No habrá más muertes. Esta noche han dado caza a la criatura —explicó esbozando una sonrisa.

—A uno de ellos, dos son…

El electrocardiograma comenzó a pitar y el ritmo cardíaco se aceleró con rapidez. Lucy tuvo que suministrarle una pequeña dosis de morfina para calmarla. Para cuando consiguió estabilizarla se percató de que Nil estaba llamando a la policía para explicarles lo ocurrido.

***

En pocos minutos Kim y Carl habían llegado al hospital y tomaron declaración a la bruja.

—¿Estás segura de lo que dice? —habló Carl cruzándose de brazos y llevándoselos al pecho.

—Estoy segura: ¡Flynn será el siguiente! —repitió Lola—. Lo he visto en sueños…

—Kim, acércate a su casa y averigua como está. —La mujer asintió con la cabeza y se dirigió a la salida—. Ve con cuidado.

Kim se marchó del hospital dejando atrás los delirios de la bruja. Estaba amaneciendo cuando un gallo lejano comenzó a cantarle al nuevo día. Sus pasos acelerados producían un sonido seco que la acompañó todo el trayecto. Al llegar a la casa de Flynn se alarmó al ver la puerta entreabierta por lo que aceleró el paso, desenfundó el arma y se aceró a la entrada.

En el interior no se oía nada, con un salto se colocó en el umbral de la puerta y apuntó al tiempo que la abría con el pie.

Corrió hacia el interior, estaba demasiado oscuro, buscó un interruptor y encendió la luz. Tras inspeccionar la sala de estar y no encontrar nada raro se dirigió a las escaleras.

—¡Flynn! —llamó—. Soy la agente Kardasiahn, he visto la puerta de la casa abierta. ¿Todo bien por ahí arriba?

Espero unos segundos pero al no obtener respuesta comenzó a subir cuando se fijó en que la luz del lavabo estaba encendida.

—¿Flynn?

A medida que se iba acercando comenzó a temerse lo peor. Se asomó al lavabo y se encontró con el cuerpo semidevorado de Flynn. Una fuerte arcada le subió por la garganta y vomitó en el pasillo. No volvió a mirar el cuerpo hasta pasados unos minutos cuando recobró la compostura y cubrió el cuerpo con una sábana.

Cuando bajaba por las escaleras para volver al hospital y comentarle a Carl lo ocurrido se topó con él en la entrada de la casa.

—Llegamos tarde… —le comunicó a su compañero.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Arthur entre resoplidos cuando llegó al lugar del crimen—. Me han dicho que le había ocurrido algo a Flynn.

—Flynn ha sido asesinado.

Arthur alzó la vista y observó con melancolía la casa.

—Luke me lo advirtió. El cazador debería de llegar hoy al anochecer.

—En una hora comienza la asamblea. Aquí ya no hay nada que podamos hacer —añadió Carl colocando una cinta de prohibición en la entrada.

***

En el mismo instante en que tañían las campanas daba comienzo a la asamblea.

—Os lo dije. Matt es el hombre lobo —acusó Judy señalándole.

—¿Otra vez? ¿Y por qué no tú? —se defendió el acusado—. Tu madre no ha aparecido, ¿tenemos que suponer que el lobo que quemamos ayer fue ella? —añadió para sorpresa de todos—. Quizás esa otra criatura eres tú…

—¡Hijo de puta! —gritó abalanzándose sobre él.

Carl y Kim tuvieron que interponerse entre ambos evitando que la discusión fuera a mayores.

—¡Orden! —intervino Arthur—. Judy no pudo ser, anoche durmió en mi casa.

—¿Dónde está la bruja? ¡Podríamos preguntarle a ella! —gritó alguien.

El doctor Nil dio un paso al frente al escuchar aquello.

—Lucy y ella están de camino. No creo que tarden en llegar. Podremos preguntarle cuando estén aquí. Ahora tranquilicémonos.

Acordaron comenzar con la identificación del lobo quemado el día anterior y dejar las averiguaciones y respectivas acusaciones para cuando la bruja estuviera allí.

—Era mi madre —reconoció Judy tras hacerse el silencio—. Lamento mucho las molestias… —añadió mirando a los Murray y rompiendo a llorar.

—No tienes porqué disculparte —contestó el señor Murray—. No podemos responder por otros. Cada uno es responsable de sí mismo.

La bruja llegó y todos dirigieron su atención hacia ella. Nil se aproximó a ella y tras controlar sus constantes vitales dio el visto bueno para reanudar la asamblea.

Arthur se acercó a ella pidiendo silencio.

—¿Puedes decirnos un nombre?

La bruja cerró los ojos, se llevó las manos a la sien y comenzó a murmurar algo.

—¡Funs! —gritó entrando en trance—. ¡Funs!

El acusado dio un respingo y se puso rojo cuando todos se volvieron hacia él.

—¿Yo? ¡No, no! —espetó alzando las manos.

—¿Funs es el hombre lobo? —preguntó Carl acercándose al sospechoso.

La mujer abrió los ojos y salió del trance.

—No. Él no es el hombre lobo —comenzó diciendo—. Ayer por la noche pago por unos servicios… —Funs hizo una mueca y miró a Catherine—. También he visto a una mujer desnuda pero no he conseguido reconocerla. Funs le entregaba el dinero en el mismo instante en que Flynn era asesinado…

—¡Está loca! —acusó alguien—. Siempre lo he dicho.

Carl se quedó inmóvil. Miró a Kim quien le indicó con un gesto que esperara y se tranquilizara.

—Esto ha sido un error. Volved a casa, hacer vuestras tareas y antes del anochecer encerraos en casa.

Con más celeridad que las anteriores veces, los habitantes comenzaron a disgregarse y marcharse de la plaza.

—Lo siento, Funs. —El hombre se encogió de hombros y se fue con la cabeza gacha mientras era observado por los presentes.

Arthur, Kim y Carl permanecieron allí callados, observando cómo se iban uno tras otro.

—Avísame en cuanto llegue el cazador —habló finalmente Carl—. ¿Cómo habías dicho que se llamaba?

—Zuk —contestó el alcalde—, Zuk Folkor.

***

El sol comenzaba a ocultarse tras las montañas cuando divisó el campanario de la iglesia. Cargaba con una larga escopeta colgada del hombro y cubría su rostro con un grueso gorro de lana.

Caminaba decidido, analizando el terreno y asimilándolo. Era la clave para poder dar caza a su presa, conocer los diferentes elementos de los que disponía le facilitaría la empresa. El último rayo de sol se ocultó cuando el cazador entró en la taberna.

—Soy Zuk. El cazador que acabará con la criatura que os está aterrorizando.

La taberna que estaba repleta de hombres que formaban pequeños grupos apartados los unos de los otros se volvieron hacia él.

—No te las darás tan de valiente cuando tengas a esa bestia enfrente de ti…

—Lo discutiremos cuando llegué el momento —sentenció Zuk haciendo caso omiso a la provocación—. Sírveme una jarra de cerveza, por favor —añadió volviéndose al tabernero.

El cazador sonsacó información de lo acontecido en los últimos días en el poblado a base de cervezas. Al cabo de las horas, el tabernero comenzó a recoger e invitó a los últimos clientes a marcharse a sus casas cuando escucharon un grito procedente de la casa del alcalde.

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