155# Crisis de identidad

Me levanté con un nudo en el estómago. Había dormido mal y soñado algo muy raro, pero solo recordaba a mis compañeros de facultad; Julián, Antonio, Luisa e incluso, soñé con Matilde, el cerebrito friki de clase. Miré el despertador, eran las seis de la mañana, y en una hora tenía que estar en el trabajo.

Mientras me vestía me acordé otra vez de Julián, ahora todo un respectado psiquiatra con consulta propia. Me dirigí a la cocina y me preparé un desayuno que apenas disfrute, no tenía hambre y el nudo en el estómago perduraba. Volví a mirar la hora, tenía cinco minutos para asearme y salir de casa si no quería volver a llegar tarde al trabajo.

Corrí hacia el baño y mientras me cepillaba los dientes me acordé de Antonio. «¿Seguirá trabajando en Nueva York?» Me lavé la cara y fui hasta el recibidor donde cogí las llaves y me miré en el espejo. Fue en ese momento en que me di cuenta. «¿Qué estoy haciendo con mi vida?» me dije mirándome fijamente a los ojos.

—Soy neurocirujano, no peón de obra.

 (Temática sobre personas afectadas por la crisis, en todas sus variantes)

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