176# El puesto ambulante

(Continuación “Joe”)

Justo en la entrada del parque Patterson se encontraba el puesto ambulante de Joe. Preparaba perritos calientes y hamburguesas grasientas que eran la delicia de los consumidores. Aquella tarde, pese a no haber tenido mucha clientela, las reservas de carne comenzaron a escasear. Tras comprobar que no tenía más género en el congelador se sentó en el taburete y sacó su teléfono móvil. Buscó en la agenda hasta dar con el número de Kim.

—¿Kim? —habló al escuchar como descolgaban al otro lado de la línea—. Soy Joe Metheny. ¿Cómo lo tienes para venir con tu amiga: la rubia; a mi caravana y pasar un buen rato juntos?

Joe se levantó y se acercó a la nevera, sacó una cerveza y volvió al taburete mientras escuchaba en silencio a la prostituta.

—Sí, sí. En una hora me parece bien. No me hagáis esperar mucho —dijo colgando y levantándose de un salto.

El hombre salió del puesto ambulante y bajó las persianas. Tras recoger una nevera portátil y asegurarse de que estaba todo bien cerrado, se subió a la furgoneta y condujo hasta su domicilio.

Media hora más tarde, mientras miraba la televisión escuchó unas voces en el exterior. Se acercó a la ventana y divisó a las dos prostitutas caminando hacia su caravana.

—¿Estás segura de esto, Cathy Ann? —le escuchó decir a Kim parándose a unos metros de la puerta.

—Se la meneamos un rato, se correrá al momento y a dormir —explicó la rubia reanudando la marcha—. Nos aseguramos de cobrar por adelantado y sin problema.

Kim asintió con la cabeza y picó a la puerta. Joe se alejó de la ventana y caminó hasta la entrada.

—Tengo un mal presentimiento —susurró volviéndose hacia Cathy Ann.

—Anda, no seas tonta. Ya hemos hecho esto otras veces…

La puerta se abrió mientras las dos prostitutas conversaban y Joe apareció, invitándolas a pasar.

—Hola, chicas —saludó ofreciéndoles una cerveza que sacó de la nevera—. Gracias por venir tan rápido.

—Ya lo sabes, Joe —contestó Cathy Ann—, hacemos lo que haga falta para que nuestros clientes estén contentos.

Kim esbozó una sonrisa nerviosa y dejó la botella en una mesa que tenía a su derecha.

—¿Eh…? Habíamos pensado en cobrarte por adelantado —propuso la prostituta mirando al suelo.

—Sí, mujer, no hay problema —exclamó Joe sacando la billetera—. ¿Me hacéis descuento por cliente habitual?

—Lo siento, grandullón —intervino Kim—, es una ciudad muy pequeña. Todos sois habituales ya… La tarifa es la misma para todo el mundo. Serán cien dólares.

—¿Cien? La última vez fueron ochenta…

—¿Acaso tú no has subido el precio de tus bocadillos?

Joe se acordó de la escasez de género y sorbió de su cerveza.

—Aquí tenéis el dinero —exclamó al fin—. No nos demoremos más: a ver esas tetas…

Kim recogió el dinero y se lo guardó en el bolso mientras su compañera se quitaba la camiseta dejando al descubierto su pechos.

—¡Sí! —balbuceó Joe cogiéndoselas y mordiéndole un pezón.

—Quítate el pantalón —le ordenó Cathy Ann al tiempo que le desabrochaba el botón y lo alejaba de ella.

—¿Puedo usar el servicio? —preguntó Kim.

Joe asintió y observó cómo la mujer entraba en el lavabo mientras él se bajaba el pantalón.

—Abre las piernas —le exigió a Cathy Ann mientras la volteaba y le arrancaba las bragas de un tirón.

—¡Eh! —gritó ella—. Como vuelvas hacer algo así me largo.

—¿Así cómo? —preguntó penetrándola con violencia—. ¿Cómo estoy haciendo ahora?

La prostituta iba a protestar pero le tapó la boca con la mano y continuó penetrándola cada vez con más fuerza. Tras un par de embestidas, escuchó la cisterna y desvió la mirada hacia el lavabo.

Joe agarró del cuello a Cathy Ann con la otra mano y comenzó a estrangularla. La mujer trató de gritar pero solo consiguió quedarse antes sin aire y tras un par de convulsiones, la prostituta dejó de oponer resistencia. Joe la dejó caer al suelo y corrió hasta la puerta del lavabo.

Cuando Kim salió recibió un puñetazo en la cara que la derribó de espaldas, golpeándose la cabeza con el lavamanos. Joe arrastró el cuerpo hasta el centro de la habitación, dejando el cuerpo inmóvil de la prostituta se percató de que había un rastro de sangre que se iniciaba en el lavabo.

Joe volteó a Kim y descubrió una brecha en la cabeza por la que brotaba sangre. Con una sonrisa de oreja a oreja se acercó a la mesa y cogió la cerveza que la prostituta no había probado. Tras bebérsela de un trago se acercó a la ventana y observó el exterior.

Se colocó los pantalones y salió de la caravana. Cogió un hacha que tenía en la parte de atrás de la furgoneta y volvió al interior. Acercó la nevera portátil que había dejado en la cocina y la colocó al lado del cuerpo de Cathy Ann. Con gran habilidad comenzó a desmembrar el cuerpo de las dos prostitutas y fue guardando los trozos de carne en la nevera.

Era media noche cuando terminó de limpiar toda caravana, no había rastro alguno de sangre en el interior. Había colocado las cabezas y las extremidades de las prostitutas en un saco de malla y salió al exterior tras asegurarse de que no había nadie. Caminó hasta la parte de atrás de la caravana y comenzó a cavar un agujero en el que enterrar el saco.

Tras pegarse una ducha, encendió el fuego y comenzó a calentar una sartén. Cogió la nevera portátil, contempló los diferentes trozos de carne que había y sacó uno de ellos. Era el momento de comprobar la calidad de la carne que acababa de adquirir.

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8 thoughts on “176# El puesto ambulante

  1. “Se acercó a la ventana y divisió…” Divisó
    “Tras bebérsela de un sorbo…” De un trago. Admito lo de sorber, pero me lo imagino tal cual. Para mí un sorbo es para ingerir poco contenido.
    Bueno. Confírmamelo, creo que hay otro relato sobre Joe. ¿No es así?
    Es entretenido, pero así como relato aislado queda vacío.

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  2. “Aquella tarde COMA pese no haber tenido mucha clientela COMA las reservas de carne…”
    “Cuando DEJÓ el cuerpo inmóvil..”

    Ha sido como muy breve y rápido todo, no?? La prostituta se ha ahogado en el tiempo que sonaba la cisterna, en un momento ya estaba Joe desmembrando los cuerpos… Que te han puesto crono para terminar el relato pronto??
    Por cierto, no habías hecho un texto similar hace tiempo??

    Le gusta a 1 persona

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